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Enero Febrero 2007

¿Depresión o trastorno bipolar?

Un diagnóstico correcto establece la diferencia para sentirse bien

Feliz, triste, nervioso, enojado... nuestros estados de ánimo oscilan como un péndulo y, día a día, reflejan los momentos buenos y malos de nuestras vidas. La mayoría de nosotros acepta estos cambios de ánimo con normalidad. Pero las oscilaciones pendulares son más extremas para los millones de personas con trastornos anímicos. “Pueden estar constantemente deprimidas o constantemente eufóricas durante días o semanas”, dice el Dr. Shanthi Lewis, psiquiatra del Lehigh Valley Hospital and Health Network. 

Los dos trastornos anímicos más comunes son la depresión y el trastorno bipolar (llamado también enfermedad maníaco depresiva).  Si bien comparten algunos síntomas, son afecciones diferentes, con tratamientos diferentes. Para las personas que padecen estas enfermedades, el camino hacia una vida más feliz y productiva comienza con el diagnóstico correcto.

¿Qué es la depresión?
Aproximadamente entre 3 y 4 millones de hombres y el doble de mujeres sufren de depresión. Las personas con este trastorno están abrumadas por la tristeza. Se sienten desvalorizados y desesperanzados, les cuesta mucho concentrarse y pierden el interés en los placeres de la vida. Su nivel de energía es bajo y es posible que coman o duerman en exceso o demasiado poco. Algunas personas deprimidas experimentan síntomas físicos como dolores de cabeza o de estómago. En casos extremos, tienen ideas suicidas.

El Dr. Lewis dice: “Cuando cinco o más de estos síntomas (incluido el ánimo depresivo) están presentes durante más de dos semanas, el diagnóstico es definitivo y suficientemente grave como para que requiera tratamiento. En general, los médicos recetan medicamentos antidepresivos y/o algún tipo de psicoterapia.  La combinación específica varía según la persona. A largo plazo, conocer cuáles son los tratamientos que mejor funcionan les evitará mucho dolor a las personas con depresión. “La depresión es una enfermedad crónica” dice Lewis. “Si  ha tenido un episodio, las posibilidades de que tenga un segundo son del 50%.”

¿Qué es el trastorno bipolar?
La ley de gravedad de Newton se aplica al trastorno bipolar:  cuando el estado de ánimo alcanza una condición llamada manía, invariablemente virará hacia la depresión y viceversa.  Si la manía es leve (hipomanía), las personas con trastorno bipolar funcionan bastante bien. Son creativos, dinámicos y se concentran en sus metas; el comportamiento fácilmente puede catalogarse como normal.

Sin embargo, la manía manifiesta es difícil de pasar por alto. Las personas en este estado no pueden concentrarse.  Duermen muy poco y se involucran en conductas riesgosas como conducir a alta velocidad, hacer gastos excesivos o la hipersexualidad.  Lewis dice: “Se creen invencibles, lo cual los induce a tomar decisiones imprudentes. Son impulsivos e irritables, con un nivel muy bajo de tolerancia a la frustración, y es probable que se lastimen o lastimen a otros". Dado que la manía se siente bien, las personas con trastorno bipolar con frecuencia se resisten a recibir el tratamiento que necesitan o lo abandonan cuando no están en el extremo más deprimido del péndulo.

El trastorno bipolar es más común en pacientes con antecedentes familiares de trastorno bipolar. Por lo general aparece en los últimos años de la adolescencia y dura toda la vida. Entre los picos y las depresiones, el paciente puede aparentar estar bien durante días, meses o, incluso, años. Pero el trastorno bipolar es una enfermedad devastadora que, si no se la trata, puede llevar al divorcio, a la pérdida del empleo, al abuso de substancias adictivas y al suicidio. Es indispensable que un psiquiatra capacitado en el diagnóstico y el tratamiento de esa enfermedad trate en forma crónica a los pacientes que padecen este trastorno. Los expertos dicen que, con la medicación adecuada y la psicoterapia, entre el 80 y el 90 por ciento de los pacientes pueden ser tratados eficazmente.

¿Por qué se confunden estos dos trastornos?
Si usted consulta al médico con síntomas de depresión, el profesional no tiene manera de saber, con sólo verlo, si su depresión corresponde a la fase depresiva del trastorno bipolar. “Es la manía lo que distingue al trastorno bipolar” dice la Dra. Christine Potterjones, especialista en medicina familiar, del Lehigh Valley Hospital and Health Network.

Establecer un diagnóstico de trastorno bipolar requiere sólo un episodio maníaco. Pero si la depresión precede a la manía o la manía es suficientemente leve como para que el médico no la detecte, las personas que en realidad tienen trastorno bipolar pueden pasar años creyendo que su problema es la depresión y, por ende, recibir el tratamiento equivocado. Los antidepresivos son muy eficaces para el tratamiento de la depresión. “Sin embargo, cuando se administran antidepresivos a una persona con trastorno bipolar, es posible que se la esté empujando hacia la manía”, dice Lewis.

La solución: una historia médica exhaustiva. La persona, ¿experimentó alguna vez un episodio que pudiera caracterizarse como maníaco?  “Con frecuencia, la familia, los amigos o los compañeros de trabajo pueden identificar el problema mejor que el paciente mismo”, dice Lewis.

Estudiar el árbol genealógico del paciente es parte de la historia médica. “Si tiene familiares en primer grado (padres, hermanos) con trastornos anímicos importantes, usted corre un riesgo mayor de desarrollar ese trastorno” dice el Dr. John Paul Gómez, psiquiatra de niños y adolescentes, y colega de Lewis.

El médico también debe saber si hubo antecedentes de abuso de drogas o de alcohol, lesiones en la cabeza, problemas hormonales y enfermedades como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, por su sigla en inglés), epilepsia o hipotiroidismo. Cualquiera de estos puede remedar un trastorno anímico.

El análisis del pasado puede revelar que los sentimientos del paciente son perfectamente normales. Una persona que está sufriendo por la pérdida de un ser querido, por ejemplo, experimentará síntomas de depresión por un largo tiempo. Potterjones opina: “Cuando sucede algo malo, como la muerte de un familiar, lo llamamos reacción de adaptación”. “En este caso, puedo asegurarle a la persona que sentir tristeza y llorar mucho no son la consecuencia de un trastorno emocional”.

Ya sea que el diagnóstico indique depresión o trastorno bipolar, lo importante es hacer las paces con la enfermedad. Lewis dice: “Educamos a los pacientes para que acepten que el trastorno anímico es una enfermedad crónica que puede tener recaídas. Para mantenerse bien, es fundamental que los pacientes cumplan con el tratamiento”.


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